Esta receta es extremadamente sencilla, y aunque también se puede comer por si sola, es un excelente recurso para usar en otros platos, como por ejemplo la ensalada de pasta con pollo, sustituyendo el pollo asado por este pollo confitado.
Para hacerla tan sólo tenemos que embadurnar nuestra pechuga con todas las especias listadas en los ingredientes, es importante no quedarse corto, hay que ser generosos. Una vez hecho se mete en un cazo y se cubre con el aceite de girasol, se meten los dos ajos aplastados con cáscara y todo, y lo más importante, se deja durante unos 40 minutos a fuego muy muy muy bajo (por ejemplo en una vitrocerámica con 10 valores de potencia, lo ponemos en el 3).
Comino molido (también sirve un poco de curry suave)
Pimentón
Sal
Preparación
En un vaso de batidora se trituran los garbanzos cocidos junto con la sal, el zumo de medio limón (o menos, si te no gusta demasiado), un poco de comino al gusto (o curry), el ajo entero pelado, y un poco de aceite.
La cantidad de aceite dependerá de los garbanzos, pero se debe añadir a ojo. Lo suficiente para conseguir que los ingredientes liguen al pasar la batidora. La pasta resultante debe ser fina, pero sin llegar a ser líquida ni mucho menos.
Una vez conseguida la pasta, se sirve extendida en un plato, se espolvorea con pimentón picante, y se le echa un chorro de buen aceite de oliva por encima. Se come acompañado por pan de pita, usándolo a modo de cuchara.